Entrevista

La importancia de la traducción en la era de la globalización

La traducción existe desde hace un poco menos de seis mil años; inicia justo cuando el hombre empieza a escribir. A través del tiempo, traductores de diversas épocas y diferentes países – como el monje chino Xuan Zang (600-664); el andaluz Yhudah ibn Tibon (1120-90); el reformador religioso checo Jan Hus (1371-1415); los ingleses William Caxton  (1422-981) y William Tyndale (1494-1539); el francés Étienne Dolet (1509-46); el holandés Joost van den Vondel (1587-1679); y la estadounidense Constance Garnett (1861-1946), entre muchos otros—han contribuido con sus conocimientos y destrezas al desarrollo de las naciones y del mundo entero.

En la actualidad, la importancia de la traducción finalmente empieza a ser reconocida y valorada en el mundo entero. Los traductores continúan sirviendo a la humanidad como puentes que permiten el traslado de ideas, culturas y tradiciones entre los hombres y las mujeres que poblamos el planeta.

En Guatemala–pese a que se cuenta con una ley del traductor jurado que data desde los tiempos de Justo Rufino Barrios–también ha habido muchos avances en la formación de traductores profesionales y en el trabajo que éstos realizan. A continuación presentamos una entrevista realizada por Marta María Bianchi de Skinner, Traductora Jurada, a Lucrecia Mena de Goicolea, Traductora Jurada y Licenciada en la Enseñanza de la Lengua y la Literatura, cuya experiencia de más de 20 años en el ejercicio de esta profesión, así como en la formación de traductores guatemaltecos, constituye un gran aporte tanto a la educación como al desarrollo de nuestro país.

Marta María Bianchi: ¿Por qué decidió estudiar traducción?

Lucrecia Mena de Goicolea: Cuando tenía 16 años me entusiasmé con los diccionarios de una de mis amigas y decidí que cuando tuviera la edad sería traductora jurada. Por otro lado, siempre me han gustado los idiomas.

MMB: ¿Qué la llevó a dedicarse a la formación de traductores profesionales?

LMG: Primero me tuve que hacer yo profesional. Sólo la práctica hace al maestro y esto ha supuesto para mí estudio continuo.  También he debido de investigar mucho sobre la traducción para poder compartir cada vez más conocimientos con el alumnado. En 1983 tres personas me pidieron que les diera clases para prepararse para tomar el examen para optar al título de Traductor Jurado y desde ese año he dado clases. Diseñé un programa de estudios basado en la ley que aún está vigente y hoy es un curso que tiene una duración de tres años siguiendo los lineamentos de un técnico universitario. No nos limitamos a preparar para el examen de traductor jurado que emite el Ministerio de Educación, buscamos formar traductores profesionales integrales que puedan prestar sus servicios en Guatemala y en cualquier parte del mundo.

MMB: ¿Ha habido avances significativos en el campo de la traducción durante el trayecto de su carrera profesional?  ¿Cuáles han sido?

LMG: Por supuesto que sí.  Respecto al programa de estudios, en los primeros años yo daba todas las clases. Hoy cuenta EPTI con un equipo de catedráticos todos traductores jurados y muchos con estudios de licenciatura y maestría en distintas disciplinas.  Esto nos ha permitido ofrecer cursos especializados en de traducción en varios campos. Lo valioso es que nuestros egresados, tienen la misma *Escuela* y esto permite el trabajo en Equipo.

Hay otros dos importantes avances en el campo de la traducción en el mundo entero. El primero es que se busca una mayor especialización en los idiomas. Por ejemplo, ya se buscan traductores en español de México, español de España, español de Puerto Rico. El segundo es que en vez de buscar traductores individuales, se busca un Equipo de traductores pues se ha comprobado que el trabajo en Equipo produce una mejor traducción.

MMB: ¿Cuántas personas han pasado por sus aulas durante este tiempo?

LMG: La primera aula fue el comedor de mi casa. Luego de aquellas tres primeras alumnas comenzaron a llegar más y más. Anita Arroyo de Gámez, nuestra subdirectora, ha calculado que en estos años hemos podido compartir nuestra experiencia y conocimientos con alrededor de unas 800 personas. EPTI como tal y con este nombre nació en 1999; pero mi programa, que continua siendo la base de lo que aún se enseña hoy en nuestras aulas, sí ha sido el que hemos utilizado con todas esas personas, independientemente de lugar físico en el cual hemos impartido las clases.

MMB: ¿Existe mucha demanda de traductores en los idiomas inglés y español en Guatemala?

LMG: Recordemos que el inglés es la «lingua franca» y que el castellano lo hablamos más de trescientos millones de personas. Nuestro idioma oficial es el castellano y, por lo tanto, todo documento legal que ingrese al país en otro idioma tiene que ser traducido por un traductor jurado. Los documentos que no requieren una traducción jurada, sino de la traducción libre, son muchos y con la globalización ha incrementado la traducción al español en varias áreas. Pienso que la oferta y la demanda de traductores funciona como en cualquier otra profesión.

MMB: ¿Y en el exterior?

LMG: Los avances tecnológicos nos permiten hoy ofrecer nuestros servicios a través de la Internet. Es importante tener en cuenta que el español es ahora el segundo idioma en EE.UU. y, por lo tanto existe mayor demanda de traductores en el idioma español en este país.

MMB: ¿Qué ventajas laborales le ofrece la Escuela a quienes egresan como traductores profesionales de sus aulas?

LMG: En principio, me gustaría señalar que hoy una persona que estudia traducción en EPTI ya no tiene como única meta aprobar el examen para ser traductor jurado. Esto ha sido el trabajo de muchos años ya que la idea es que valoren la traducción profesional como tal, independientemente del tema.  La idea de preparar a nuestro alumnado para que pueda integrar un Equipo de traductores, un sueño hecho realidad, ha permitido crecer en volumen de trabajo. Regreso a la idea de Escuela. Todos con la misma Escuela pueden compartir trabajo con mucha más facilidad. El trabajo individual siempre es valioso, pero lo que se aprende en el trabajo en grupo lo es aún más.  En cierta manera, el Equipo sirve como aliciente a las alumnas pues saben que podrán formar parte del Equipo al graduarse.

Además, desde segundo año, las alumnas pueden realizar prácticas con el Equipo y deben realizar un trabajo con proyección social. (El año pasado fue la traducción de las enfermedades de los ojos como un aporte a la oftalmología en Guatemala y este año se está traduciendo el segundo Boletín de Bioetimed que divulga la Asociación de Bioética de Guatemala.) Esto les ayuda a evidenciar por sí mismas el movimiento y la demanda de trabajo en este campo.

MMB: ¿Cuáles son las ventajas de trabajar en Equipo?

LMG: El Equipo Profesional de Traductores e Intérpretes, inseparablemente unido a la Escuela Profesional de Traducción e Interpretación, fue un sueño que siempre tuve. Quería contar con un lugar desde el cual mis exalumnos prestaran el servicio de traducción. Nunca he creído en que cada una tenga su propia «tienda». Pasaron muchos años hasta que se comprendió la idea y algunas exalumnas aceptaron el reto. El grupo de traductoras que dirigen el trabajo que se produce desde la sede en la cual compartimos nuestra labor en la Torre Pradera, zona 10, está formado por personas emprendedoras y capaces que, poco a poco, han comenzado a conformar el Equipo de Traductores que tiene como meta proporcionar trabajo a nuestros egresados y aprovechar el hecho de que todos los egresados tengan la misma Escuela.

Existen varias ventajas de trabajar en Equipo.  Una de ellas es que se puede suplir la demanda de más clientes o realizar más rápidamente los trabajos de mayor volumen. Otra es que, con el proceso de traducción, edición, revisión y unificación final de cada traducción se puede asegurar un trabajo profesional de la más alta calidad.  Hemos comprobado que cuatro o seis ojos, son mejores que dos, algo que se logra al poner en marcha este proceso.

Otra ventaja de trabajar en Equipo -especialmente con clientes en el exterior–es que las agencias de traducción así como las grandes empresas, organizaciones e instituciones internacionales ya no buscan personas individuales sino un Equipo de traductores para suplir su demanda y entregar el trabajo puntualmente.

MMB: ¿Cómo contribuye o puede contribuir la profesión del traductor al desarrollo de Guatemala?

LMG: Debo aclarar que esta profesión permite que en forma individual o en grupo se trabaje desde cualquier sitio.  Esta es una ventaja que no tienen muchas otras profesiones. En un principio, nuestro alumnado estaba conformado por secretarias, amas de casa y en general por mujeres que habían cursado únicamente la escuela secundaria.  Hoy ha cambiado.

Continuamos contando con la valiosa presencia de amas de casa que saben combinar la difícil tarea de manejar su casa, educar hijos y, sobre todo, hacer felices a sus maridos; así como secretarias que han visto en esta profesión la posibilidad de una mejor remuneración y lo útil y ventajoso de ser bilingües. Además, se han apuntado al gremio hombres y mujeres de las más variadas profesiones: médicas, arquitectas, abogados y abogadas, psicólogas, ingenieras, economistas, auditores, todos con la idea de combinar su profesión con la traducción.

El  próximo año abriremos el primer curso de interpretación. Esta será una ventaja para todos aquellos que podrán con la práctica convertirse en intérpretes en su propia profesión. Una doctora alumna nuestra considera que en un futuro le será más rentable y se desvelará menos si comienza a hacer interpretación de temas médicos en vez de salir a media noche corriendo al hospital.

Este es solamente un ejemplo que muestra que la traducción, así como la interpretación, pueden constituir grandes y fuertes fuentes de empleo para muchas personas y, de esta manera, contribuir al desarrollo de nuestro país.

Tal vez lo más importante para mí ha sido poder formar un equipo de catedráticas a quienes un día les di clases y con quienes hoy comparto sueños, alegrías, problemas, ideas, etc. Todas en busca de la excelencia, todas prestas a servir y convencidas de la necesidad de formar profesionales que valoren el trabajo y que sepan actuar con ética en todo momento. De esta manera también contribuimos y continuaremos contribuyendo a la educación y formación ética y moral de los guatemaltecos, algo que es muy necesario para Guatemala.